Padre mío, si mi corazón llegará a perturbarse en medio de la tormenta que yo pueda tener descanso en tus promesas, que me mantenga firme en la fe y que en ti ponga mi confianza de que lo harás otra vez; creer que tu mano se está moviendo en mi vida. Tu prometiste cuidarme en todo momento y a eso me aferrare. Amén.
“Humillados, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que que él os exalte cuando fuere tiempo, echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque nuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Más el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”
⁃ 1 Pedro 5:6-11