
Zacarias y Elisabet siendo de edad avanzada no tenían hijos aun. Ellos lo habían orado por años y tal vez hasta el punto de llegar a olvidar lo que algún día anhelo su corazón. Pero así Zacarías fue sorprendido por un ángel en un momento donde ya no oraba más esa oración de su juventud, Dios puede volver a traer respuesta a esas oraciones que hemos dejado de hacer. Pues desde ese primer momento, aunque los años han pasado, fue escuchada nuestra oración en el cielo. (Daniel 10:12)
No te asustes por los derrepentes de Dios. El fracaso, los años pasados, la derrota de ayer, no pueden hacer que quitemos la mirada de las bienaventuranzas que son nuestras. Hay bendiciones que parecen llegar en un tiempo “inoportuno” por miedo a fracasar debido a nuestra situación actual. Pero las bendiciones que Dios tiene para nosotros son para darnos gozo aunque en el momento sea el reto más grande de nuestras vidas.
No hay que dejar que nuestras dudas se sobrepongan a lo que el cielo está hablando porque cuando no creemos en las palabras de Dios no tenemos autoridad para declararlas. Zacaria no pudo hablar hasta que su hijo nació y pudo declarar su nombre. Lo que el cielo está hablando a tu vida tiene nombre! Aun cuando tu situación actual quiera cerrar tu boca declara junto con el cielo porque si Dios lo anunció, hecho está.
Si aún no ha sucedido aún puede suceder. Saquemos a la luz esos sueños que están guardados y demos a luz cosas maravillosas. No podemos pensar que Dios no llegará a nuestras generaciones. Pues él es Dios de todas ellas. (Salmo 147)